La capital francesa se enfrenta a una creciente infestación que ha desatado psicosis entre sus habitantes.
PARÍS – Las chinches han infestado varios puntos clave de la capital francesa, incluyendo el metro, trenes de alta velocidad y el aeropuerto Charles de Gaulle, a menos de un año de los esperados Juegos Olímpicos. Esta situación ha causado gran alarma entre los parisinos y el gobierno.
Élisabeth Borne, primera ministra, expresó recientemente en el Parlamento la creciente preocupación, mencionando que «las chinches son una fuente de ansiedad y un auténtico calvario para los afectados». A pesar de haber desaparecido casi en su totalidad en los años 50, estos insectos hematófagos han resurgido en las últimas décadas debido a cambios en el estilo de vida.
Varios videos que denuncian la presencia de chinches en lugares públicos se han viralizado en redes sociales, aunque no todos han sido confirmados. Aurélien Rousseau, ministro de Salud, instó a la calma: «Creo que no es un motivo de pánico generalizado». Sin embargo, la irritación, problemas de sueño, ansiedad y depresión que pueden provocar sus picaduras han exacerbado el temor público.
Ante la cercanía de los Juegos Olímpicos, el malestar ha impulsado al gobierno a tomar medidas rápidas. Se recuerda que sedes olímpicas anteriores como Londres y Sídney también enfrentaron retos similares. Fuera de París, se han cerrado centros educativos en Marsella y cerca de Lyon para desinfectarlos debido a la presencia de chinches.
Según una encuesta de Ipsos realizada en julio, entre 2017 y 2022, un 11% de los hogares franceses habría sido infestado por chinches. Las empresas de desinfección han visto un aumento en la demanda, especialmente por parte del sector turístico, temeroso de dañar su imagen.
Olivier Véran, vocero del gobierno, anunció una reunión para abordar el tema. La agencia sanitaria ha dado recomendaciones a los ciudadanos sobre medidas preventivas, como revisar las camas de hotel y ser cautelosos con muebles usados.
Se prevé una propuesta de ley contra esta «plaga» a finales de año. Sin embargo, hay críticas de inacción por parte de las autoridades, siendo la opositora Mathilde Panot quien afirma: «Hemos perdido seis años», aludiendo a las alertas previas sobre la situación desde 2017.

